A las “alucinantes” situaciones que la Ley de Propiedad Intelectual permite y propicia en España, que he comentado en varias entradas en esta bitácora, hay que añadir una más de la que se hace eco hoy el diario El País, que te permite ganar un pastizal con el trabajo de los demás.
Se trata de los trucos que utilizan algunos para embolsarse enormes cantidades de dinero, con el beneplácito de las sociedades de gestión que se llevan su porcentaje por ello, en concepto de propiedad intelectual de óperas que ya son de dominio público.
Este truco, que puede llevarte a ganar hasta 240.000 euros según el diario impreso, consiste en “limpiar” o “arreglar” la partitura original de Rossini, Mozart o el creador de turno y obligar a los teatros y organizadores a programar la “nueva versión” ya que no les ofrecen la posibilidad de conseguir el original. Esto, según Antonio Rojas de la SGAE, “es una queja recurrente, pero es el mismo caso que una adaptación de Shakespeare”.
Ya saben, como esto se hace con la obra de Shakespeare ¿por qué no hacerlo también con la de los músicos? Mal de muchos…
Sin entrar en valoraciones de quien es nadie para “limpiar” o “arreglar” a Rossini, Mozart o Shakespeare, o en valoraciones de si “limpiar” una partitura o quitar algún instrumento tiene el mismo “derecho” que componer la ópera completa, me parece “alucinante” que vengan alargando durante siglos los derechos de propiedad intelectual de obras que ya son de dominio público y que encima lo hagan para beneficio propio, aunque reconozco que mi capacidad de sorpresa ante burradas de este tipo ya se encuentra muy mermada.
No puedo obviar aquí, y para que estos “personajes” y el público en general entienda que realmente no todo es basura en esta profesión y que hay gente que de verdad ama la cultura y hacen su trabajo honestamente, que el Museo Canario, de la mano de las Asociaciones COSIMTE y PROMUSCAN y dirigido por los musicólogos Rosario Álvarez y Lothar Siemens, ha sacado adelante el proyecto RALS de recuperación del patrimonio musical de Canarias “limpiando”, “restaurando” y digitalizando obras de dominio público SIN ACTUALIZAR LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL propiciando así su difusión entre la ciudadanía mediante más de 50 discos publicados ya, centenares de conciertos a sus espaldas y los fragmentos que justo en estos días han puesto a disposición de los internautas desde su pagina web www.elmuseocanario.com. Y eso que hablamos de una entidad que está pasando por gravísimas dificultades financieras como todos sabemos.
Yo, que estoy a favor del salario justo del creador y no de las largas rentas de intermediarios y herederos que dificultan la transmisión del conocimiento y la cultura entre la ciudadanía, se podrán imaginar como me indigna que además, aprovechando los resquicios de la Ley algunos desaprensivos se lucren con lo que ya, por derecho, es incuestionablemente de todos.